Acné, cuidado básico y efectivo
- 13 oct 2017
- 2 Min. de lectura
Batallar contra el acné siempre parece una tarea imposible. Todo parece estar en nuestra contra: las lesiones salen en el peor momento, en una época difícil de la vida y nos sentimos incapaces de controlar sus desencadenantes.
Lo mejor que podemos hacer es "Keep Calm y manos a la obra" Todo tratamiento para el acné, se sustenta en, al menos, tres pilares fundamentales. Así que, hagamos lo básico, pero hagámoslo muy bien.
La base del tratamiento para el acné es la siguiente:
1. Evitar que se obstruya la salida de los folículos pilosos
2. Reducir al máximo posible la cantidad de bacterias que causan el acné (si, aunque no parezca, es un infección por bacterias)
3. Tratar la inflamación e irritación de la piel que causan las molestas lesiones
Revisemos cada factor con más detalle.
La creencia popular ha llevado a pensar que las lesiones del acné son consecuencia de la obstrucción de los poros, que son la salida por donde, las glándulas sudoríparas, liberan el sudor; sin embargo, son la salida de los folículos pilosos los que se obstruyen, con una mezcla de sebo y células muertas, para producir las lesiones. ¿Y qué es el sebo? Es la grasa que produce nuestra propia piel, en las glándulas sebáceas, para su adecuado funcionamiento. Lamentablemente, mucha grasa, mezclada con células muertas de la piel que no se despegan completamente, forman un poderoso tapón que bloquea la salida de los folículos pilosos. Esto produce un ambiente muy apropiado y cómodo para que una bacteria, Propionibacterium acnes, la que se reproduzca y crezca formando una lesión. Por esta razón, es que debemos evitar al máximo posible, la formación de estos tapones. ¿Cómo lo podemos hacer? Lo más simple es procurar lavar el rostro al menos dos veces al día. Lo ideal sería usar un substituto de jabón (dermolimpiador o syndet), que tiene un efecto detergente suave, incapaz de arrastrar la grasa necesaria para el funcionamiento de la piel. La principal recomendación al escoger un producto de limpieza, es que sea "libre de jabón". Otro buen consejo para la selección del dermolimpiador, es que sea de un pH ácido, ya que las bacterias tienen dificultad para crecer en condiciones ácidas. Adicionalmente, la exfoliación es una buena herramienta para retirar células muertas e impurezas que pudieran hacer obstrucciones. Las mascarillas exfoliantes son una buena alternativa.
Reducir la cantidad de bacterias en el rostro colabora a evitar lesiones. Para esto, busque dermolimpiadores, humectantes y otras preparaciones, con efecto antimicrobiano. Por cierto, utilice humectantes con bajo aporte de grasas (llamados humectantes no comedogénicos), para no aportar a la piel más grasa de la existente.
Por último, si su piel está irritada e inflamada a causa del acné, viene bien reducir estos síntomas. Para esto hay dermolimpiadores y humectantes que contienen extractos naturales con propiedades antiinflamatorias, como manzanilla o árbol de té. También hay mascarillas, especiales para prevenir el acné, que colaboran a calmar la piel, reducir la inflamación y el enrojecimiento.
Para terminar, recuerde buscar ayuda médica especializada si los síntomas no mejoran. El tratamiento oportuno evitará complicaciones futuras.





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